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No olvidemos a las víctimas de las Olimpiadas de Beijing
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La Sra. Gu Jianmin murió después de 13 días de detención, el 13 de marzo de 2008 |
La Sra. Hu Yanrong murió 4 días después de su arresto el 5 de agosto de 2007 |
El Sr. Sun Guanzhou murió a una semana de su arresto el 6 de marzo de 2008 |
Ahora queda claro que los Juegos Olímpicos de Beijing no ayudaron a mejorar la situación de derechos humanos en China.
Por el contrario, varios miles de personas inocentes han sido víctimas de las Olimpiadas de Beijing. Sabiendo que tenía las Olimpiadas aseguradas, el régimen chino no solo se rehusó a cumplir la promesa de mejorar los derechos humanos que realizó al postularse para los Juegos Olímpicos 2008 [1], sino que utilizó la seguridad de las Olimpiadas como excusa para detener, torturar y asesinar personas que ya habían estado sufriendo prolongadas violaciones de derechos humanos en China.
Un grupo de víctimas al que el régimen chino apuntó especialmente durante el año anterior a las Olimpiadas de Beijing son los practicantes de Falun Gong [2]. El régimen chino ha negado sistemáticamente la persecución de otros grupos, pero en cambio juró públicamente “erradicar” a Falun Gong. En abril de 2007, un documento secreto del Departamento de Seguridad Pública de China incluyó a Falun Gong entre los 11 grupos que debían ser monitoreados y a los que se les debía prohibir asistir a las Olimpiadas [3]. En febrero de 2008, el Comité Organizador de los Juegos de Beijing emitió una instrucción interna para “monitorear y controlar estrictamente a Falun Gong”. En base a estas instrucciones, las autoridades de todo el país intensificaron su persecución a los practicantes de Falun Gong.
En las páginas siguientes, documentamos los nombres y detalles de los arrestos de más de 10.000 practicantes de Falun Gong en nombre de la “seguridad” de las Olimpiadas de Beijing. Debido al limitado espacio, solo brindamos un pequeño número de descripciones sobre cómo estas víctimas han sido violenta –e incluso fatalmente- abusadas bajo custodia. Debido a las restricciones de información por parte del régimen chino, se teme que las atrocidades sean mucho peores.
El informe puede leerse (en inglés) en: http://www.falunhr.org/reports/PDFs/BeijingOlympicsPersecution.pdf
Estas personas no han cometido ningún delito. La mayoría de ellas han sido detenidas cuando la policía irrumpió en sus hogares. A muchos se los llevaron de su lugar de trabajo. Algunos estudiantes de primario y secundario fueron arrestados en sus clases o en sus residencias estudiantiles. Ellos no podrían haber amenazado a las Olimpiadas desde el lugar en que fueron arrestados; muchos estaban a cientos o miles de kilómetros de las sedes olímpicas.
La encarcelación de practicantes de Falun Gong no fue en absoluto para mantenerlos alejados de las Olimpiadas; fue para obligarlos a renunciar a Falun Gong. Con ese fin, todos los practicantes de Falun Gong arrestados fueron severamente torturados; algunos fueron golpeados hasta la muerte horas después de su arresto. Cuando sus familiares pedían su liberación, las autoridades respondían, “Después de las Olimpiadas”. Sin embargo, un gran número de practicantes de Falun Gong siguen detenidos, mucho después de las Olimpiadas.
Con este informe debería quedar claro cómo las Olimpiadas de Beijing fueron utilizadas por el régimen chino para intensificar su persecución a Falun Gong. Las mismas tragedias olímpicas le ocurrieron a otros grupos, incluyendo tibetanos, uigures, cristianos y abogados y activistas de derechos humanos.
Al presentar este informe, y la evidencia que contiene para mostrar el deterioro de los derechos humanos en China, les recordamos a quienes alegaron que otorgar las Olimpiadas a Beijing era una oportunidad para mejorar los derechos humanos en China, que tienen la responsabilidad de rescatar a quienes sufrieron las consecuencias de su fallido alegato.
Este fallido alegato sobre las Olimpiadas es solo el último de una larga lista de alegatos similares fallidos de parte de Occidente y su política de compromiso económico con la China comunista [4]. En los últimos veinte años han habido varias supuestas oportunidades para ayudar a la R.P. China a mejorar sus derechos humanos, sin embargo, en cada oportunidad, más víctimas han caído en las violaciones de derechos humanos por parte del régimen chino. Mientras tanto, los responsables de la política de compromiso simplemente se alejaron de las víctimas y se dirigieron a la siguiente “oportunidad”.
Una mejora en los derechos humanos requiere comprometerse con las víctimas, tener un sentido de responsabilidad y el coraje para defender lo correcto, en vez de la excusa de las supuestas oportunidades.
Al repetir el mismo error con los derechos humanos en China y seguir beneficiándose financieramente de esas “oportunidades”, la política de compromiso económico se ha convertido en el peor ejemplo de hipocresía de la democracia moderna. La completa falta de responsabilidad también hace de la democracia moderna el peor ejemplo de la política irresponsable.
Se podría decir que luego de las Olimpiadas de Beijing no hay oportunidad a la vista para “ayudar” a mejorar la situación de derechos humanos en China. En cambio, el Occidente le suplica a China que lo ayude financieramente en la actual crisis económica, como lo evidencia el reciente ruego de la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton para que China siga comprando la deuda de EE.UU. Por si fuera poco, Clinton desligó abiertamente a los derechos humanos de toda política con la R.P. China, declarando que “esos asuntos” no pueden interferir con cosas más importantes.
Clinton es sincera al admitir abiertamente lo que los derechos humanos significan realmente para la política de EE.UU. hacia China, una interferencia inconveniente con otros objetivos más importantes, pero falla en reconocer las implicaciones de un pacto faustiano para emerger o caer junto al mayor régimen tiránico del mundo. Tal compromiso es una traición no solo a los derechos humanos, sino a los valores democráticos más fundamentales.
Sin embargo, hay mucho más en juego. Pocos habrán notado lo cerca que ocurrieron los colapsos de Freddie Mac & Fannie Mae, Lehman Brothers, AIG y otros luego de las Olimpiadas de Beijing y cómo contribuyeron a la presente crisis financiera, y pocos también habrán considerado que estos flagelos no fueron coincidencia. A través de la historia, la gente con mayores estándares morales ha sido más introspectiva para iluminarse al significado de las crisis.
La política de compromiso económico de Occidente con China podría ser menos evidente que la antigua esclavitud, pero no menos inmoral, ya que por encima del pretexto de la mejora de los derechos humanos se encuentran las ganancias obtenidas de la esclavitud moderna de la R.P. China [5]. El régimen chino no solo seduce a Occidente para que contrate su esclavitud moderna, sino que también financia a los consumidores occidentales para que compren los baratos productos realizados con trabajo esclavo, al prestar dinero a los países occidentales. Si la crisis financiera es una advertencia sobre nuestra decadencia moral al obtener ganancias de la esclavitud moderna de la R.P. China, ¿qué estará en juego si seguimos por este camino equivocado? No hace falta decirlo, pero ¿acaso los principios más elevados son menos verdaderos solo porque nosotros creemos menos en ellos? ¿Acaso Dios será menos solo porque los seres humanos se vuelven menos espirituales y más materiales?
Para algunos puede ser conveniente –e incluso tentador– permanecer en silencio frente a las violaciones de derechos humanos que comete el régimen chino, a cambio de algunas ganancias financieras pero, conciente o inconcientemente, quienes ponen a sus bolsillos por encima de los valores morales se convierten en víctimas de los crímenes contra la conciencia [6] que comete el régimen chino. Los practicantes de Falun Gong, tibetanos, uigures, cristianos y abogados y activistas de derechos humanos han sido víctimas y perdieron su libertad debido a que se negaron a actuar siguiendo a un régimen abusivo, pero aquellos que eligen estar en el mismo bote y seguir la suerte de dicho régimen abusivo han perdido sus conciencias.
Al presentar este informe y pedirle al mundo libre que no olvide a estas víctimas, esperamos que Occidente pueda ver cómo se ha convertido en víctima de los crímenes contra la conciencia cometidos por el régimen comunista chino. Este informe también es un tributo a la valiente defensa de la conciencia humana que realizan los practicantes de Falun Gong. Ellos son nuestro faro. Muchos practicantes de Falun Gong en China han arriesgado todo para exponer las violaciones que ellos u otros han sufrido. Sus informes no deben tomarse a la ligera, y mucho menos deben abandonarse los valores de esperanza, coraje y el derecho más fundamental del ser humano –el derecho a la conciencia. Nuestra mayor esperanza es que al ayudarlos, el mundo libre encuentre su camino de regreso al verdadero espíritu de la humanidad.
[1] Liu Jingmin, vicepresidente de la Postulación de las Olimpiadas de Beijing, dijo en abril de 2001, "Al permitir que Beijing sea sede de los Juegos, ustedes ayudarán al desarrollo de los derechos humanos."
[2] United States Congressional-Executive Commission on China Annual Report 2008, Pág. 143
[3] http://chinascope.org/main/content/view/339/148/
[4] "Incentivo y compromiso”, de Falun Gong, La última postura de la humanidad, Fundación Conciencia, 2006, Pág. 21.
[5] "Incentivo y compromiso”, de Falun Gong, La última postura de la humanidad, Fundación Conciencia, 2006, Pág. 23.
[6] http://www.falunhr.org/newsletter/AgainstConscience.pdf
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http://falunhr.org/te/index.php?signature=1&lang=sp
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